Un perito dijo que «Maradona era un paciente de riesgo» y marcó todas las cosas que le faltaron para evitar la muerte

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El médico legista Carlos Casinelli, coordinador de la Junta Médica que investigó la muerte de Diego Armando Maradona, aseguró este martes que el exfutbolista «era un paciente de riesgo». Según el análisis realizado por los especialistas a partir de la revisión integral del expediente, Maradona sufrió una agonía de al menos 12 horas antes de su fallecimiento, ocurrido a los 60 años.

Un perito dijo que «Maradona era un paciente de riesgo» y marcó todas las cosas que le faltaron para evitar la muerte

Casinelli, quien fue director de Medicina Legal de la Policía bonaerense en el momento del deceso, compareció ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, del Tribunal N° 7 de San Isidro. Fue citado por su rol en la Junta Médica, cuyos 17 de 21 peritos concluyeron que existió responsabilidad médica en la muerte del exjugador.

Durante su declaración, el perito respondió las preguntas de Cosme Iribarren, fiscal general adjunto de San Isidro, dando inicio al último de los tres bloques de testigos propuestos por la acusación pública. Su testimonio se centró en 24 observaciones incluidas en el informe final sobre la atención médica recibida por Maradona, desde su internación en la Clínica Olivos, su posterior alta y los últimos 15 días de vida en su domicilio del barrio San Andrés, en Benavídez.

Casinelli destacó que, aunque Maradona había controlado su alcoholismo y abandonado el consumo de drogas, seguía siendo un «paciente de peligrosidad adictiva» con alteraciones en su conducta, lo que requería un seguimiento clínico estricto. Además, señaló que el exfutbolista no recibía medicación cardiológica a pesar de necesitar tratamiento por su insuficiencia cardíaca e hipertensión.

«Maradona murió a causa de una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada que derivó en una miocardiopatía dilatada», afirmó el perito. Sus conclusiones se basaron en la autopsia, en la que participó, y en el análisis completo del expediente judicial, que incluyó historias clínicas, antecedentes e internaciones. El estudio se prolongó por casi dos meses.

El médico refirió que Maradona fue dado de alta en condiciones compensadas, por lo que en ese momento no requería monitoreo permanente. Consideró que, con un adecuado desempeño por parte del personal de enfermería y con la aparatología necesaria, se hubieran detectado complicaciones a tiempo. No obstante, reconoció que este planteo es contra fáctico, ya que no puede determinar qué habría ocurrido en esas circunstancias.

Casinelli crítico especialmente los controles volcados en las planillas médicas realizadas por enfermeros que atendieron a Maradona, entre ellos los imputados Gisela Madrid y Ricardo Almirón, y señaló como médicos de cabecera al neurocirujano Leopoldo Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov.

Respecto al periodo agónico, explicó que se extendió por unas 12 horas, período en el que, según los registros, el último enfermero lo vio a las 23 horas. No hay constancia de que nadie más lo haya observado hasta que Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz ingresaron cerca del mediodía del 25 de noviembre de 2020. Ante la objeción del defensor del enfermero Almirón, quien sostuvo que su cliente vio a Maradona ir al baño a las 2:30 de la madrugada, Casinelli admitió que la conclusión sobre la agonía podría variar si se consideran esos registros.

El experto también señaló que Maradona «no dormía acostado, sino al menos semisentado». Al ser consultado sobre si los médicos tratantes conocían la complejidad clínica del paciente, respondió que cree que no tenían acceso a una historia clínica completa ni se interiorizaron cabalmente en sus antecedentes.

Entre las consideraciones finales de la Junta Médica citadas por Casinelli se destacan: la existencia indiscutible de un periodo agónico; la ausencia de relación de la neurocirugía con la causa de muerte; la falta de una coordinación médica adecuada durante la internación domiciliaria; la insuficiencia en los controles médicos dados las patologías generales y adictivas del paciente; la insuficiencia del equipo de enfermería y la ausencia de acompañantes terapéuticos; y la falta de acciones para modificar la evolución clínica.

Asimismo, el perito mencionó que hubo advertencias previas al equipo médico sobre el estado de Maradona en los días anteriores a su fallecimiento.

Durante la audiencia, se produjo un conflicto cuando el fiscal general adjunto Patricio Ferrari intentó que Casinelli opinará sobre la pericia realizada por Pablo Ferrari, perito de San Isidro cuyos resultados difieren de los de la Junta Médica. El juez Gaig rechazó la solicitud, aunque el fiscal pidió que Casinelli quede a disposición del tribunal para declarar nuevamente tras el interrogatorio de Ferrari. Los jueces no aceptaron esta propuesta.

En su declaración, Casinelli también explicó que, según sus conclusiones, Maradona no firmó el acta de alta de la Clínica Olivos porque estaba «durmiendo o no estaba en condiciones». Respecto a los efectos de la ingesta de alcohol, sostuvo que esta genera hipertensión y taquicardia y no constató que la medicación psiquiátrica provocara hipertensión.

Consultado sobre la base para sostener la miocardiopatía dilatada como causa de muerte, el perito indicó que se apoyó en el peso del corazón, que «duplicaba el de un corazón normal». Explicó que esta condición es reversible, pero no completamente.

Por último, ante la pregunta del juez Rolón sobre la existencia de agonía durante la

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