por Picus Hernán.
En un fuerte llamado a la reflexión interna, el dirigente apuntó a la necesidad de reencontrarse con el territorio y la doctrina para reconstruir la alternativa.
Favio Rasgido lanzó un mensaje contundente de cara a la reorganización del movimiento y aseguró que el peronismo atraviesa un momento bisagra que exige autocrítica y humildad. «Nos alejamos de la gente, de los barrios, de los laburantes, y ahí es donde siempre fue fuerte el peronismo», expresó, marcando el tono de una postura que busca volver a los orígenes.
El dirigente sostuvo que la reconstrucción no vendrá de los escritorios ni de las roscas de cúpula, sino del mano a mano con los vecinos. En ese sentido, remarcó que la doctrina sigue más vigente que nunca, pero que hace falta traducirla a soluciones concretas para la inseguridad, el trabajo y el costo de vida que hoy golpean a las familias bonaerenses.
Rasgido también llamó a dejar de lado las internas estériles y convocó a la unidad de todos los sectores. «Si seguimos discutiendo cargos y no un proyecto, la gente nos va a seguir dando la espalda. La unidad no es una foto, es un programa común para volver a gobernar y transformar la realidad», afirmó.
Finalmente, aseguró que desde su espacio seguirán recorriendo la provincia y escuchando demandas, con la convicción de que el peronismo tiene una nueva oportunidad si vuelve a ser lo que fue: una herramienta del pueblo. «El peronismo tiene que volver a las bases, porque cuando se olvida de dónde viene, pierde el rumbo de hacia dónde va», concluyó.
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por Picus Hernán.