SE APAGÓ UNA VOZ HISTÓRICA DEL FÚTBOL: MURIÓ MARCELO ARAUJO A LOS 78 AÑOS

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SE APAGÓ UNA VOZ HISTÓRICA DEL FÚTBOL: MURIÓ MARCELO ARAUJO A LOS 78 AÑOS

La noticia cayó como esas lluvias finitas que te agarran saliendo de la cancha: murió Marcelo Araujo, uno de los relatores más emblemáticos del fútbol argentino. Tenía 78 años y su salud venía castigada en el último tiempo. Pero más allá del parte médico, lo que se fue hoy es una de esas voces que acompañaron a varias generaciones de argentinos frente al televisor. Una voz que, para muchos, era casi sinónimo de domingo, de fútbol y de sobremesa familiar.

Araujo —cuyo nombre real era Lázaro Jaime Zilberman— fue el tipo que rompió el molde del relato deportivo. Cuando la narración todavía era solemne, casi de traje y corbata, él apareció con un estilo más suelto, más callejero, más televisivo. Y ahí, al lado suyo, estaba el socio perfecto: Enrique Macaya Márquez. Juntos formaron una dupla que quedó tatuada en la memoria del fútbol argentino.

Hablar de Araujo es hablar de Fútbol de Primera, ese programa que durante años fue la misa sagrada del domingo a la noche. En tiempos donde no había redes sociales ni repeticiones infinitas en YouTube, la gente esperaba ese momento como quien espera el resumen de la vida misma. Era el momento en que el país se sentaba a ver goles.

Y ahí estaba él, con su estilo inconfundible. Improvisando frases que quedaron en el inconsciente colectivo:
“¡Shut up, Macaya!”
“¿Estás crazy?”
“¡Lo que te devoraste, hermano!”
“¿Fue penal o estoy crazy, Macaya?”

Araujo narraba como hablaba la gente. Sin solemnidad, con humor, con picardía. Tenía algo del relator y algo del tipo que está sentado en la tribuna comentando el partido con los amigos. Era, en definitiva, uno de los nuestros.

Los que crecimos con el fútbol de los 90 sabemos bien de qué hablamos. Aquella época en que el domingo terminaba con el televisor prendido, el mate dando vueltas y la frase inevitable: “Che, poné Fútbol de Primera que ya empieza”. Y ahí arrancaba la música, aparecían los goles y la voz de Araujo te metía de nuevo en cada jugada.

Porque el fútbol argentino tiene esas cosas raras: a veces recordamos más la voz que el gol. Y Araujo fue una de esas voces que acompañaron alegrías, puteadas, festejos y discusiones de bar.

Hoy las redes sociales se llenaron de fragmentos de sus relatos. Viejos videos, viejos goles, viejas frases. Como si de golpe medio país hubiera abierto el cajón de los recuerdos.

Y claro… porque cuando se va alguien así, no se va sólo un periodista. Se va una parte de la banda sonora de nuestras vidas futboleras.

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Como decía el gran Diego Maradona, “la pelota no se mancha”. Pero las voces que la contaron… esas sí quedan para siempre.

Veredicto del Archivólogo:
En el fútbol argentino los goles pasan, los campeones cambian… pero algunas voces quedan pegadas al alma como el eco de un gol en la tribuna. Y la de Marcelo Araujo fue una de ellas. Porque hay relatores… y después están los que te hicieron amar el relato. Marcelo fue de esos. De los que te hacían sentir que el partido recién empezaba, aunque ya hubiera terminado.

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