GRISELDA SICILIANI: DE VICKY A MORIA, DEL ESCÁNDALO AL CINE (Y SIEMPRE EN PRIMER PLANO)
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Si el espectáculo argentino fuera una calesita, Griselda Siciliani hace rato que no va sentada: va parada, sin agarrarse y mirando a todos desde arriba. Porque mientras algunos todavía están viendo “qué hacer”, Gri ya está en lo próximo, en lo otro, en lo que viene después. Talentosa, dúctil, carismática y con ese raro don de no parecer nunca sobreactuada, ni siquiera cuando hace de mito viviente.
Hoy es, sin exagerar, la actriz más convocada del momento. Y no por escándalo —aunque el ruido siempre esté cerca— sino por algo más difícil de conseguir: credibilidad. Esa que no se compra ni con seguidores ni con pauta.
Mientras termina de grabar la serie sobre la vida de Moria Casán —palabras mayores, porque ponerse la piel de La One no es para tibios—, ya arranca el lunes que viene a filmar “Felicidades”, dirigida por Álex de la Iglesia, ni más ni menos. Cine grande, cine filoso, cine de director. Y sí, vuelve a compartir elenco con Adrián Suar, con quien ya había probado química arriba del escenario. Porque cuando funciona, se repite. Como decía Tato: “Lo que anda, no se toca”.
Pero claro… Griselda no sería Griselda sin el ruido alrededor. Porque en este país, si sos talentosa y además tenés vida privada, algo te van a preguntar. Y ahí aparece el tema que ella no quiere tocar ni con un palito: Luciano Castro.
Lo curioso es que las noticias sobre su vida personal no tienen que ver directamente con ella, sino con su pareja —¿ex? ¿actual? ¿intermitente?— Luciano Castro. Y Griselda, con una elegancia que ya es marca registrada, elige el silencio. En un móvil de este mediodía fue clara, seca y sin histeria:
“No es un tema que yo haya expuesto y no voy a hablar de mi intimidad, ni de la intimidad de nadie”.
Traducción archivológica: no me prendan fuego la casa porque yo estoy laburando.
Mientras tanto, Brasil con Luciano, después Mar del Plata, ahora Buenos Aires a full entre la serie y la película. Vida real, agenda cargada y cero ganas de jugar al reality. En tiempos donde todos cuentan todo, callarse también es una postura política.
De aquella Vicky que nos conquistó en la tele —fresca, cotidiana, querible— a Moria Casán, símbolo sexual, diva total y frase viva del inconsciente colectivo, hay un camino largo. Y Griselda lo recorrió sin apurarse, sin quemarse y sin creerse el personaje.
Porque para hacer de Moria no alcanza con copiar gestos. Hay que entender el exceso, la época, el ego, el coraje. “Si vas a ser exagerada, que sea con estilo”, diría la One. Y eso, Siciliani lo entiende perfecto.
Netflix ya anunció “Felicidades”, con un elenco que parece armado en una mesa larga con vino y risas: Suar, Siciliani, Violeta Urtizberea, Mike Amigorena y la participación especial de Diego Capusotto. O sea, humor, filo y actuación. Nada de relleno.
Y mientras esperamos la cuarta temporada de “Envidiosa” —ya grabada, ya lista, ya esperada—, Griselda sigue avanzando, sin estridencias pero sin freno.
Como diría Dolina, en uno de esos cierres que quedan flotando: “Hay artistas que necesitan explicar su vida para que los entiendan. Y hay otros, como Siciliani, que prefieren que hable el trabajo. Lo demás es ruido de fondo”.
Y en este circo hermoso y cruel del espectáculo argentino, ella sigue caminando por la cuerda floja… pero con red propia.