Por Cristian Iuale – Ex candidato a Legislador CABA (2023)
En Argentina tenemos un problema crónico: la política se devora a sí misma. Cada campaña electoral, cada semana previa a una elección, se transforma en una máquina de embarrar al adversario. Y hoy, con la candidatura de José Luis Espert, estamos viendo una muestra más de ese juego sucio.
Se ha hablado hasta el cansancio de la famosa transferencia de 200.000 dólares. Espert no la negó, porque no tiene nada que ocultar. Ya explicó que se trató de una operación en el ámbito privado, en un momento en el que nadie, absolutamente nadie, sabía que Fred Machado terminaría siendo investigado en Estados Unidos por narcotráfico.
La justicia norteamericana recién lo señaló en 2021. Es decir, años después de aquella transacción. Pretender que alguien tuviera la bola de cristal para anticipar semejante desenlace es no solo injusto, sino malintencionado.
Espert no se escondió. Dio las explicaciones que correspondían y lo hizo en los medios más importantes del país. Reconoció el hecho, puso la cara, y aclaró lo que había que aclarar. El resto es relato armado para desgastar a un candidato que hoy encabeza la lista en la provincia de Buenos Aires y que representa un proyecto distinto.
En política, el que calla otorga. Pero en este caso, Espert no calló: respondió. El problema es que muchos prefieren no escuchar porque la respuesta no se ajusta al libreto que necesitan para atacarlo.
Hay algo que debe quedar claro: no todo vale en política. No se puede usar cualquier hecho del pasado, sacarlo de contexto y presentarlo como si fuese un delito actual. Eso no es debate democrático, eso es operación.
Si un dirigente no puede tener una actividad privada legítima porque, años después, un tercero resulta involucrado en una causa, entonces nadie estaría a salvo. Todos estaríamos condenados por algo que ni siquiera sabíamos.
La Argentina está en una encrucijada histórica. Javier Milei y José Luis Espert vienen a proponer un cambio real, profundo, que termine con la decadencia de décadas. Por eso les tiran con todo. Porque cuando aparece alguien que no pertenece al sistema, que no juega con las reglas de la “casta”, automáticamente intentan destruirlo.
Hoy no está en discusión una transferencia privada de hace años. Lo que está en discusión es si queremos seguir con los mismos de siempre o si nos animamos a un modelo nuevo, distinto, basado en la libertad, el esfuerzo y la transparencia.
Como ex candidato a Legislador porteño, pero sobre todo como ciudadano, estoy convencido: José Luis Espert debe seguir en la lista.
Porque ya explicó lo que tenía que explicar. Porque no cometió ningún delito. Porque no se puede criminalizar la vida privada a partir de hechos posteriores que nadie podía prever.
Y, sobre todo, porque la Argentina necesita dirigentes que incomoden al poder de siempre. A los que les molesta Espert, no les molesta por un cheque de hace años: les molesta porque dice verdades que nadie se anima a decir.
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