Hay tipos que aman con freno de mano… y hay otros como Luis Brandoni que iban a fondo, sin mirar el tablero. Porque lo de él no era tibio. Era amor con todas las letras, con discusión incluida, con portazo y con abrazo después. Bien argentino, bien de novela de las nueve.
Y si hay que hablar de su historia sentimental, hay una que pesa más que todas: Marta Bianchi. Casi 40 años juntos. Dos hijas. Una vida compartida que parecía eterna. De esas parejas que uno cree que no se rompen nunca… hasta que se rompen. Y ahí aparece el Brandoni más crudo, ese que decía que se puede amar incluso cuando ya no estás con el otro. “Es otra cosa”, tiraba. Y claro, uno lo escucha y piensa… este tipo no chamuyaba, sentía en serio.
En esos años dorados hay recuerdos que hoy suenan a película. El empresario Alejandro Nizzero suele contar que de chico veía a Brandoni y Bianchi caer a su casa como si fueran tíos. Amigos de su padre Alejandro Anderson, compartían cumpleaños, asados y noches eternas con figuras como Narciso Ibáñez Menta. Una vez, en medio de un cumpleaños, se cortó la luz. Y mientras cualquiera se hubiera ido, ellos siguieron. Velas, historias, risas. Brandoni tirando alguna ironía, Ibáñez Menta metiendo miedo con anécdotas, Bianchi sosteniendo la escena. “Ahí entendí lo que era esa gente”, dice Nizzero. No estrellas… historia viva.
Después vinieron otros capítulos. Mónica López, más joven, matrimonio corto. Otros romances fugaces. Y finalmente Saula Benavente, con quien eligió un amor sin convivencia. Porque a esa altura, el tipo ya sabía que el amor no siempre necesita techo compartido.
Y en paralelo, siempre, la política. Ese otro fuego que nunca se apagó. Radical, alfonsinista, polémico, frontal. Amado y criticado. Pero siempre fiel a lo suyo. Como en el amor.
Porque Brandoni no sabía vivir a medias. Ni amar a medias.
Era de los que se tiran a la pileta… incluso sin saber si hay agua.
REVISTA – LA REALIDAD SITIO OFICIAL!

