Hay tipos que no necesitan cartel luminoso en la Avenida Corrientes para ser imprescindibles. Tipos que no salen en la marquesina, pero sin ellos el show no arranca. Roberto Valerstein era uno de esos. Y ahora el espectáculo argentino está de luto, con la luz de sala encendida y el corazón en penumbras.
Se fue después de una larga y penosa enfermedad. Peleó como los buenos, sin hacer escándalo, como esos laburantes del medio que saben que “la función debe continuar”, aunque duela. Y vaya si continuó: fue un incansable trabajador de la tele, el teatro y la farándula criolla.
En los años dorados de la tele popular, cuando la Argentina se juntaba frente al televisor como quien se junta a comer asado, Roberto fue productor de las cámaras ocultas de VideoMatch. Y ahí estaba detrás de personajes que quedaron tatuados en el inconsciente colectivo como el panadero de Leo Rosenwasser o el inolvidable “Rompe Pepe”.
Esas cámaras no eran solo humor: eran un espejo de nuestra picardía, de ese “qué querés que te diga” bien porteño. Roberto entendía eso. Sabía que el humor popular no se fabrica: se escucha en el bondi, en el almacén, en la mesa del domingo.
Junto al productor televisivo y director de Revista Wonder, Javier Gómez Arredondo, fundó la mítica Televisión Rebelde. Se lanzaron a producir obras, a girar por el interior del país, a bancarse rutas eternas y camarines fríos. Porque el espectáculo no es solo glamour: es ruta, es hotel barato, es aplauso genuino de pueblo.
También fueron ideólogos y fundadores del Premio León, ese reconocimiento a las producciones de radio y televisión argentinas que buscaba valorar a los que están detrás de cámara.
Javier lo despidió con la voz quebrada:
“Con Roberto soñábamos despiertos. Inventábamos proyectos en servilletas de café. Era un motor creativo, un tipo que no sabía decir ‘no se puede’.”
En teatro fue productor general, artístico y director de obras como El Hombre Ideal, Todas para él y, junto a Santiago Bal, en Especialista en Señoras.
En cine y TV dirigió y guionó el film Shembo, el esclavo del mal, y levantó su propia productora: Roberto Valerstein Producciones. Además, generó contenido para televisión y plataformas digitales cuando todavía muchos dudaban de lo que venía.
Hasta incursionó en política, postulándose a Jefe de Gobierno porteño con la intención —decía— de “darle una mejor calidad de vida a los vecinos”. No prosperó, pero como decía el General, “mejor que decir es hacer”, y él hizo. Mucho.
Tambien trabajó fuerte en el recordado Canal del Futuro, bajo la dirección de Alberto Piluso. Allí produjo contenidos como Curvas Peligrosas, conducido por Violeta Lo Re, donde el espectáculo y la actualidad se mezclaban con esa impronta descontracturada que tanto nos gusta.
Alberto Piluso, visiblemente golpeado por la noticia, lo despidió con palabras que resumen una vida de camaradería:
“Roberto era de esos productores que no te dejaban caer. Siempre tenía una idea, una vuelta más. Era leal, apasionado y profundamente humano.”
El Director de Diucko Digital, Cristian Iuale, con quien compartió innumerables proyectos, lo despidió con dolor sincero:
“Trabajamos codo a codo con el y su ex pareja Michel. Roberto era pura energía, pura pasión por producir. Me enseñó que el espectáculo es compromiso. Lo voy a extrañar todos los días.”
El fotógrafo Rafael Prado, quien retrató tantas de sus producciones teatrales, está conmocionado:
“Lo vi crear desde cero. Tenía una mirada única. Sin él, muchas de esas obras no hubieran existido.”
El mundo del espectáculo despide a un productor que no fue estrella de tapa, pero sí columna vertebral de muchísimos proyectos. De esos tipos que, como diría el Negro Olmedo, “no se hacen los vivos: hacen cosas”.
Roberto Valerstein fue un obrero del show, un soñador empedernido, un tipo que apostó siempre a crear. Y si algo nos enseñó es que en esta vida el telón baja para todos, pero lo importante es qué hicimos mientras estuvo arriba.
Que suene el aplauso largo, ese que no se corta. Porque cuando se va un laburante del espectáculo, se apaga una luz… pero queda la obra.
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