El dirigente y cofundador de La Libertad Avanza en San Martín, Cristhian Castro, planteó la necesidad de seguir fortaleciendo el espacio a partir de la incorporación de nuevas generaciones, poniendo en valor la coherencia, la trayectoria y el compromiso sostenido con las ideas de la libertad.
Castro remarcó que su posición parte del respeto a la estructura orgánica de La Libertad Avanza y a sus autoridades.
“La pertenencia política y orgánica está muy clara. En la provincia tenemos a Sebastián Pareja, en la Primera Sección a Luciano Olivera y, en San Martín, nuestro coordinador distrital es Daniel Mollo. Esa es la estructura en la que trabajamos y a la que pertenecemos. Las diferencias de opinión y las distintas miradas deben fortalecernos, nunca convertirse en una herramienta para debilitar el proyecto”, afirmó.
“La renovación no puede ser un culto ni una cuestión de nombres. Tampoco puede significar simplemente cambiar de camiseta política. La verdadera renovación tiene que ver con darle lugar a quienes durante años trabajaron por las mismas ideas, estuvieron siempre en la misma vereda y nunca abandonaron sus convicciones”, sostuvo Castro.
Con una trayectoria política iniciada en 2014, el dirigente recordó los comienzos de la construcción libertaria en San Martín, cuando Javier Milei todavía tenía un nivel de conocimiento y respaldo electoral muy diferente al actual.
“Cuando Javier Milei todavía medía muy poco en San Martín, éramos muy pocos los que trabajábamos para llevar sus ideas a cada barrio. No había cargos, estructuras ni certezas de que este proyecto pudiera llegar hasta donde llegó. Había convicción, militancia y una enorme voluntad de construir algo diferente”, señaló.
Castro destacó que aquella construcción inicial terminó formando parte de un proceso político que llevó a Javier Milei a la Presidencia de la Nación.
“Los que estuvieron desde el principio saben lo que costó construir esto. Mientras muchos miraban desde afuera, había militantes recorriendo los barrios, hablando con los vecinos y defendiendo las ideas de la libertad. Ese trabajo fue parte de una construcción que terminó llevando a un presidente libertario a la Casa Rosada”, sostuvo.
Sin embargo, el dirigente aclaró que el reconocimiento de esa trayectoria no debe convertirse en un reclamo de privilegios.
“Quienes construyeron desde el comienzo no necesitan reclamar privilegios ni lugares permanentes. Lo que corresponde es que esa experiencia sirva para abrir puertas a quienes vienen detrás. La política tiene que generar oportunidades y representación para quienes demuestran compromiso y coherencia”, afirmó.
Castro recordó que lleva más de una década trabajando en política y que, pese a esa trayectoria, nunca tuvo la posibilidad de representar institucionalmente a los vecinos desde un cargo.
“Llevo desde 2014 trabajando en política y soy uno de los cofundadores de La Libertad Avanza en San Martín. Nunca tuve la posibilidad de representar institucionalmente a los vecinos desde un cargo. No lo planteo como una victimización ni como un reclamo de premio. Lo planteo como una experiencia de la que tenemos que aprender para que quienes vienen detrás encuentren un camino más abierto”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que existe una generación de dirigentes y militantes que trabajó durante años desde abajo y que ahora debe tener la posibilidad de asumir mayores responsabilidades.
“Hay personas que llevan años trabajando, que estuvieron siempre en el mismo lugar y que nunca necesitaron cambiar de espacio político para seguir teniendo protagonismo. Esa coherencia también tiene que ser valorada. La renovación no debería medirse solamente por quién ocupa un lugar hoy, sino también por quién estuvo trabajando durante años para que esas ideas pudieran crecer”, sostuvo.
Castro aclaró que este planteo no apunta contra quienes, desde otros espacios políticos, acompañan actualmente el cambio y las ideas de la libertad.
“Acá no se trata de cerrar las puertas a nadie que quiera acompañar el cambio. Quien viene de otro espacio y abraza sinceramente las ideas de la libertad tiene todo el derecho a participar y aportar. Lo que no podemos repetir son las prácticas de la vieja política: el reciclaje permanente de dirigentes, el cambio de camiseta según la oportunidad y la utilización de los espacios políticos como vehículos para proyectos personales”, afirmó.
En esa línea, sostuvo que la experiencia de otros espacios políticos puede ser valiosa cuando existe una verdadera coincidencia con el proyecto libertario.
“Una cosa es sumar a alguien que viene de otro espacio y que sinceramente decidió abrazar las ideas de la libertad. Otra muy distinta es trasladar al proyecto las mismas prácticas que durante años cuestionamos. La política nueva no puede construirse con las mañas de la vieja política”, señaló.
Para Castro, la verdadera renovación debe estar vinculada con la coherencia y con una nueva cultura política.
“Renovar no es simplemente reemplazar una cara por otra. Renovar es cambiar la forma de hacer política. Es abrir la participación, formar nuevos dirigentes, escuchar al territorio y generar oportunidades para quienes vienen trabajando. Y también es entender que ningún dirigente puede pretender ocupar eternamente los mismos lugares”, sostuvo.
El dirigente consideró que los ciclos políticos deben permitir la incorporación de nuevas generaciones sin desconocer el valor de la experiencia.
“No se trata de borrar a nadie ni de desconocer la experiencia de quienes ya hicieron un camino. Se trata de entender que los ciclos existen y que quienes tienen una larga trayectoria también tienen la responsabilidad de abrir puertas para que otros puedan crecer. Eso es parte de la madurez política”, afirmó.
En ese sentido, destacó especialmente a quienes se incorporaron a la política identificándose desde el comienzo con las ideas de la libertad.
“Hay militantes y dirigentes que encontraron en este proyecto una bandera que representa lo que piensan. Muchos dejaron tiempo, esfuerzo y oportunidades personales para defender estas ideas cuando todavía no era sencillo hacerlo. Esa militancia merece ser reconocida y tiene que tener la posibilidad de transformarse en representación”, expresó.
Para Castro, la batalla cultural que impulsa el presidente Javier Milei necesita dirigentes dispuestos a sostener las ideas de la libertad en el tiempo.
“La batalla cultural no se gana solamente desde los cargos. Se gana con militancia, con formación, recorriendo los barrios y defendiendo nuestras ideas todos los días. Pero también necesitamos que quienes hicieron ese trabajo tengan la oportunidad de transformar esa militancia en representación y acción política concreta”, afirmó.
“Las aspiraciones personales no pueden estar por encima del proyecto”
Castro también se refirió a las distintas aspiraciones que naturalmente existen dentro de un espacio político que busca disputar el gobierno municipal.
“Es lógico que muchos dirigentes tengan aspiraciones. Todos tenemos sueños, proyectos y ganas de representar a nuestros vecinos desde distintos lugares. Eso es sano y forma parte de la política. Pero también existe algo que se llama madurez política: entender cuándo una aspiración personal debe quedar en segundo plano frente a un objetivo colectivo”, sostuvo.
En ese sentido, recordó que en distintas oportunidades decidió correrse de aspiraciones personales dentro de La Libertad Avanza para priorizar la construcción colectiva.
“Hubo distintas oportunidades en las que tuve que poner aspiraciones personales en segundo plano y decidí hacerlo porque entendí que había que priorizar el proyecto. No lo digo para reclamar reconocimiento, sino porque creo que la pertenencia a una construcción colectiva se demuestra también cuando uno sabe acompañar, esperar y seguir trabajando”, afirmó.
El dirigente remarcó que dar un paso al costado no significa abandonar las convicciones ni dejar de tener sueños políticos.
“Todos tenemos sueños. Lo importante es entender que no siempre nos toca a nosotros. Hay momentos para avanzar y hay momentos para acompañar. Saber correrse cuando corresponde también es una forma de construir. Y cuando uno realmente cree en un proyecto, puede hacerlo sin renunciar a sus convicciones ni a su futuro”, señaló.
En ese marco, sostuvo que las aspiraciones individuales no deben terminar fragmentando al espacio.
“Si queremos ganar San Martín, tenemos que entender que ninguna ambición personal puede estar por encima del objetivo colectivo. Hace falta ordenar las aspiraciones, evitar las operaciones internas y trabajar todos detrás de un proyecto que tenga posibilidades reales de transformar el distrito”, afirmó.
Castro consideró que esa actitud debería ser parte de la renovación política que necesita La Libertad Avanza.
“La madurez también es saber correrse cuando corresponde. Si queremos construir una política diferente, tenemos que demostrarlo con hechos. No podemos pedirle a la sociedad que confíe en una nueva forma de hacer política mientras repetimos las mismas disputas por lugares, cargos y candidaturas que caracterizaron a la vieja política”, sostuvo.
Daniel Mollo y el desafío de 2027
En este marco, Castro destacó la experiencia de Daniel Mollo, actual coordinador distrital de La Libertad Avanza en San Martín, y su papel en la construcción del espacio libertario.
“Hoy tenemos una conducción con experiencia y considero que Daniel Mollo es la persona indicada para encabezar esta etapa. Su trayectoria, su conocimiento del distrito y su compromiso con las ideas de la libertad son fundamentales para lo que viene. Tenemos que trabajar todos juntos para consolidar su candidatura y alcanzar el triunfo de La Libertad Avanza en San Martín”, sostuvo.
Castro también destacó el rol de Mollo en los comienzos del espacio libertario en el distrito.
“Daniel fue quien abrió las puertas de San Martín a Javier Milei y trabajó para que sus ideas pudieran llegar a nuestro distrito. Hoy creo que ese camino tiene que continuar y proyectarse hacia la Intendencia. Considero que Daniel es un muy buen candidato y que tiene la experiencia necesaria para conducir este proceso”, afirmó.
Finalmente, Castro hizo un llamado a que las distintas aspiraciones dentro del espacio puedan canalizarse con madurez y sin operaciones internas.
“Tenemos que dejar atrás las operaciones, las disputas personales y las prácticas de la vieja política. Si realmente queremos construir algo diferente, tenemos que demostrarlo con hechos. El objetivo tiene que ser mucho más grande que cualquier aspiración personal: tenemos que ganar San Martín y llevar las ideas de la libertad al Municipio”, concluyó.
“La verdadera renovación no consiste en reciclar nombres ni en cambiar de espacio político. Consiste en abrir las puertas a quienes vienen trabajando, a quienes siempre estuvieron del mismo lado y a quienes quieren dar la batalla cultural. La nueva generación tiene que encontrar las puertas abiertas y poder construir el futuro de San Martín sobre las ideas de la libertad. Y para eso todos tenemos que tener la madurez de entender que el proyecto está por encima de nuestras aspiraciones personales”, finalizó Castro.
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