Hay cosas que en la Argentina no se discuten. El dulce de leche, Maradona, el abrazo de un gol sobre la hora… y ahora parece que también hay una nueva cábala nacional: Lali Espósito cantando el Himno antes de una final del Mundial.
La clasificación de la Scaloneta ante Inglaterra desató una catarata de festejos, memes y pedidos de todo tipo. Pero hubo uno que empezó a repetirse como si fuera un canto de cancha: «¡Lali tiene que cantar el Himno en la final contra España!».
Y claro… el hincha argentino tiene memoria. No se olvida de aquel 18 de diciembre de 2022, cuando en el estadio Lusail, antes de enfrentar a Francia, Lali fue la encargada de ponerle voz al Himno Nacional. Después vino la tercera estrella, Messi levantando la Copa y una de las noches más felices de la historia deportiva del país. Desde entonces, para muchos, la cantante quedó asociada a esa jornada mágica.
Las redes sociales explotaron apenas terminó el triunfo por 2 a 1 sobre Inglaterra. «Lali, sacá el pasaje», «No puede faltar», «Es nuestra cábala», «Que cante el Himno otra vez», fueron apenas algunos de los miles de mensajes que comenzaron a multiplicarse en X e Instagram. Cuando el pueblo futbolero decreta una superstición, ya no importa demasiado si tiene explicación lógica. Funciona… porque todos quieren creer que funciona.
Mientras tanto, la propia Lali vivió la clasificación como una hincha más. Junto a Pedro Rosemblat siguió el partido con la tensión que atravesó a todo el país. Después llegaron las publicaciones cargadas de humor, una foto retro de Lionel Messi tomando mate frente al Big Ben y la inevitable explosión de orgullo argentino que invadió las redes sociales.
Lo curioso es que el fenómeno trasciende la música. Lali dejó hace rato de ser solamente una estrella del pop para convertirse en una figura del inconsciente colectivo argentino. Puede llenar estadios, protagonizar series, hacer giras internacionales o estar en boca de todos por cualquier tema. Pero cuando juega la Selección, automáticamente pasa a ser una hincha más, de esas que sufren cada pelota dividida y festejan los goles como cualquiera de nosotros.
El Archivólogo tiene una teoría. En Argentina las cábalas nunca se eligen; simplemente aparecen. Un buzo que no se lava durante un Mundial, un sillón donde siempre se gana, una pizza que llega justo antes del gol o una canción que empieza a sonar cuando el partido cambia. Son pequeñas supersticiones que terminan formando parte del folclore futbolero.
Y en ese álbum de cábalas nacionales, el nombre de Lali parece haber encontrado un lugar propio.
¿Cantará finalmente el Himno antes de la final contra España? Nadie lo sabe. Pero el deseo popular ya quedó escrito. Y cuando el pueblo argentino se pone de acuerdo en algo, aunque sea por unas horas, es difícil hacer oídos sordos.
Porque en este país donde todos somos un poco directores técnicos, un poco árbitros y bastante supersticiosos, la ilusión también se canta. Y para miles de hinchas, esa canción tiene una voz muy particular.
La de Lali Espósito.
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