El Fondo Monetario Internacional (FMI) cursó un desembolso de 1.000 millones de dólares a Argentina, lo que permitió que las reservas brutas del Banco Central (BCRA) alcanzaran los 47.800 millones de dólares, el nivel más alto desde octubre de 2019.
Este giro corresponde a la aprobación de la segunda revisión del programa acordado en abril de 2025, cuando el gobierno de Javier Milei solicitó un préstamo por 20.000 millones de dólares. Tras casi cinco meses de negociaciones, el directorio del FMI autorizó la semana pasada el desembolso, destacando los «resultados impresionantes» obtenidos desde fines de 2023, incluyendo una fuerte baja de la inflación, superávit fiscal y desregulación.
No obstante, la principal preocupación del organismo continúa siendo el frente externo. En su informe técnico, el FMI señaló que la meta de acumulación de reservas netas pactada para diciembre de 2025 fue incumplida «por amplio margen», con un déficit de 10.000 millones de dólares respecto al objetivo comprometido. Esta caída se atribuyó a la demora en la reconstrucción de reservas, la salida de capitales privados, la cobertura cambiaria previa a las elecciones y las ventas de dólares realizadas por el Banco Central y el Tesoro para contener la tensión financiera.
A pesar de ello, se observó una mejora parcial desde comienzos de 2026. Las reservas netas aumentaron alrededor de 4.800 millones de dólares durante el año, gracias a las compras del Banco Central, los préstamos REPO con bancos internacionales, emisiones de deuda y una mejora del clima financiero.
El organismo advirtió que el respaldo financiero extraordinario debe ser transitorio, especialmente en un contexto donde Argentina depende de los REPO, ha solicitado garantías por 4.000 millones de dólares a organismos multilaterales y acordó un swap con el Tesoro de Estados Unidos.
En esta línea, el FMI subrayó la necesidad de regresar a los mercados internacionales de deuda y acumular al menos 8.000 millones de dólares adicionales en reservas netas durante 2026. Asimismo, apoyó el esquema de bandas de flotación cambiaria, aunque insistió en otorgar una mayor flexibilidad al tipo de cambio, ya que el peso se apreció cerca de un 13% en términos reales desde fines de 2025.
El Fondo consideró clave reconstruir un colchón de reservas antes de las elecciones de 2027 y advirtió que las incertidumbres sobre la continuidad de las políticas económicas podrían generar nuevamente corridas cambiarias y volatilidad financiera.
En materia económica, proyectó un crecimiento del 3,5% para 2026, aunque advirtió que la recuperación sigue siendo desigual, con sectores como la construcción y la industria aún rezagados, un mercado laboral debilitado y un crédito restringido.
Sobre la inflación, el FMI señaló que el proceso de desaceleración continúa, pero que se ha “frenado” en los últimos meses tras la tensión cambiaria de 2025 y el ajuste de precios regulados. Estimó que la inflación podría cerrar el año en torno al 25% anual y disminuir a un dígito recién hacia 2028.
Por último, destacó que el superávit primario alcanzó el 1,4% del PIB en 2025 y anticipó que se mantendrá el mismo objetivo para 2026. Sin embargo, instó a profundizar reformas estructurales, incluyendo una reforma tributaria y previsional, así como una reducción más acelerada de los subsidios.
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