Atrás quedaron los trajes acartonados y los tacos imposibles. La oficina 2025 pide otra cosa: prendas que se adapten, que acompañen, que no aprieten ni incomoden. Bienvenidos a la era del workwear relajado, donde el blazer oversize convive con las zapatillas de diseño y la camisa blanca se reinterpreta en clave orgánica.
Las firmas argentinas se suman al cambio con géneros stretch, lino lavado y paletas neutras que combinan con todo. El nuevo dress code es funcional, elegante, descontracturado y, por supuesto, muy porteño. Porque se puede ser profesional sin resignar estilo. Una estética effortless que nos recuerda que, incluso en el Zoom, el buen gusto se nota.
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